Epílogo

por Gary Hart

Como se describe en el presente libro, tan profundas como las implicaciones económicas y sociales de la Sociedad Knowmad son también las implicaciones políticas. Sería un error de considerables proporciones asumir que todos los estadounidenses, o por lo menos todos los chinos, tienen acceso a la Sociedad Knowmad.

Aquellos con habilidades “knowmad” están separados de aquellos que no las poseen. Para evitar una brecha significativa entre los que tienen y los que no, las sociedades democráticas y gobiernos deben aumentar drásticamente las oportunidades con el fin de que entren aquellos que aún no están calificados, en la Sociedad Knowmad . Esto será particularmente útil para aquellos jóvenes urbanos pobres que poseen pocas oportunidades de aprendizaje, utilizando una computadora y lograr así las habilidades que con ella se producen.

La transición de principios del siglo 19, de una sociedad agraria a una industrial, llevó décadas. Los jóvenes de las ciudades rurales y pequeñas de norteamérica encontraron necesario migrar en masa a las zonas urbanas para buscar oportunidades de empleo en la emergente sociedad mecanizada e industrializada. Los artesanos de nivel medio, los fabricantes de calesas, también encontraron que era necesario aprender nuevas habilidades en las líneas de montaje de acero y automóviles. Muchos no lo hicieron y simplemente se convirtieron en víctimas de la transición.

La economía industrial emergente transformó el rostro y la estructura de la sociedad estadounidense, así como también su política. Después de muchas guerras civiles y contra una resistencia considerable, los sindicatos surgieron con el fin de representar las preocupaciones financieras y de seguridad de los trabajadores industriales. Esos mismos sindicatos llegaron a desempeñar un papel dominante en las fortunas del Partido Demócrata, durante el mandato de Roosevelt.

A medida de que la línea de ensamblaje llegó a caracterizar la era industrial, así también la computadora y sus innumerables spin-offs inalámbricos han llegado a representar las comunicaciones post-industriales y la era de la información. Los antiguos trabajadores agregados calificados y semi-calificados. Estos últimos están creando redes virtuales entre aquellos que poseen las tecnologías ‘mágicas’ y las habilidades para manipularlas.

Dado que esas redes trascienden las fronteras nacionales, también se están integrando transnacionalmente. Hoy en día, los abogados en Denver, Colorado, tienen tanto en común con abogados de Londres, Tokio y Pekín, que con abogados de sus propias localidades. Lo mismo sucede con educadores, empresarios, funcionarios del gobierno y muchos otros profesionales.

Las implicaciones que existen para las estructuras políticas tradicionales son enormes. Las políticas públicas y la política en general surgen de intereses y lealtades compartidas. A medida que las redes transnacionales de conocimiento se vuelven más intrincadas, las preocupaciones compartidas comenzarán a afectar las políticas públicas nacionales e internacionales. Las redes internacionales de conocimiento comenzarán a insistir en políticas económicas comunes en comercio, finanzas, impuestos, asignación de recursos, viajes, acceso a la información y una serie de otras preocupaciones. Lo que es bueno para mi red en Roma, Dubai, Shanghai, Moscú y Copenhague, es bueno para mí.

Pero la pregunta sigue persistiendo: ¿qué hacer con aquellos que no han entrado o no tienen acceso al Universo Knowmad? Una fracción considerable que formaba parte de la generación se perdió social y económicamente en la transición de la sociedad agraria a la industrial, por lo que no se puede permitir la misma pérdida masiva durante nuestra transición actual, desde la era industrial a la del conocimiento y comunicación del siglo XXI.

Se debe tener mucho cuidado de no marcar aún más los estratos sociales y sus denominaciones como ‘desarrollado’, ‘en desarrollo’ y ‘subdesarrollado’. Estados Unidos fue testigo de graves disturbios urbanos en los años sesenta y setenta. Londres y otras ciudades han experimentado lo mismo en tiempos más recientes. Y durante la “Primavera Árabe” de principios de 2011 en el norte de África y el Medio Oriente, surgió algo similar en parte por la ampliación de la brecha entre los que tienen y los que no, así como entre las élites y los jóvenes desempleados. La inestabilidad política surge de la desesperación al ver a otros cercanos que tienen mayor acceso a la oportunidad en relación a su clase social o conjunto de privilegios.

Desde el punto de vista político, es conveniente que la Sociedad Knowmad extienda su alcance lo máximo posible. La sociedad debe exigir políticas públicas que muestre una mayor apertura. ¿Qué podría ser mejor para un estudiante tradicional que tener una computadora de bajo costo y un semestre en una cultura extranjera cercana? Este debería ser un prioridad tanto para los gobiernos como para las empresas capitalistas, especialmente para aquellas que buscan sociedades estables hasta bien entrado el siglo XXI.

La Sociedad Knowmad requerirá políticas públicas de capacitación en tecnología y habilidades informáticas, renovando una buena parte de la educación pública tradicional, permitiendo una nueva afluencia de maestros competentes en habilidades asociadas al conocimiento y a la comunicación y una atención rigurosa en el desempeño educativo, tanto de escuelas como de familias, haciendo foco en las competencias básicas en ciencia y matemáticas, y una nación dedicada a desarrollar un alto nivel de competitividad internacional. En todas esas categorías, los Estados Unidos tiene mucho terreno por recorrer.

Sin embargo, las implicaciones políticas de la Sociedad Knowmad invaden el terreno de la seguridad nacional e internacional. La era westfaliana del estado-nación, después de 1647, se basó en las preocupaciones de seguridad que surgían del trato entre el Estado y la nación: el estado (gobierno) protegería a la nación (el pueblo) a cambio de su lealtad al Estado. A partir de entonces, las guerras fueron conducidas por ejércitos nacionales uniformados que se encontraban en combate en una figura más o menos ordenada en el campo de batalla. Esa negociación se derrumbó el 11 de septiembre de 2001, cuando el estado más poderoso de la historia mundial no pudo proteger a sus ciudadanos de un nuevo tipo de conflicto.

El siglo XXI presenta un sinfín de nuevas realidades, incluyendo estados fallidos, degradación del clima, pandemias virales, migraciones masivas, proliferación de armas de destrucción masiva, terrorismo, aumento del nacionalismo étnico, fundamentalismo, tribalismo y un escenario de fenómenos cuyas características parecen más del siglo XI que del siglo XX. Estas y otras nuevas realidades tienen dos cosas en común: no pueden ser resueltas por medios tradicionales y no pueden ser enfrentados por una sola nación, y eso incluye a los Estados Unidos.

El surgimiento de la Sociedad Knowmad coincide con un nuevo siglo revolucionario. La globalización y la información han erosionado la soberanía del Estado-nación y esto a su vez ha ayudado a transformar la naturaleza de la guerra en una era de conflicto irregular y poco convencional. Los ciudadanos de la Sociedad Knowmad, por lo tanto, deben ser ampliamente alentados a ayudar a crear un nuevo concepto de seguridad para esta nueva era que destruye, en lugar de edificar, nuevos muros.

Ese concepto de seguridad y estrategia que produce poseerá necesariamente más un sentido internacional, multidimensional (no sólo militar) y más colaborativo. Los servicios de salud pública de las naciones más avanzadas y de otros países deben ocupar un lugar en la red para poner en cuarentena las pandemias antes de que escapen del confinamiento. El Organismo Internacional de Energía Atómica debe tener una mayor autoridad de inspección exhaustiva para detectar la producción de armas de destrucción masiva. Las naciones más avanzadas deben conducir la transición de los estados fallidos para prevenir el surgimiento de antiguas hostilidades tribales y étnicas. Debe crearse rápidamente un régimen internacional de estabilización del clima.

Por lo tanto, incumbe a todos los que participan en la Sociedad Knowmad, tomar en serio el deber que comparten de utilizar sus habilidades y competencias para abordar estas nuevas preocupaciones de seguridad.

La clave de la seguridad internacional en la emergente sociedad internacional Knowmad será la anticipación, más que la reacción ante las crisis, la colaboración y la cooperación multinacionales de colaboración y la reducción de amenazas a través de medidas preventivas.

Si la Sociedad Knowmad crea nuevas redes de élite internacionales, si ensancha la brecha entre los que saben y los que no, y si no comprende la transformación post-westfaliana del Estado-nación, no habrá avanzado como especie humana, por decir lo menos.

Sin embargo, si los que tienen la suerte de entrar en el santuario interior de esta nueva sociedad se esfuerzan por ser inclusivos y ampliar el número de miembros en la medida de lo posible; si abren las puertas y ventanas del conocimiento y facilitan el acceso a los jóvenes, incluyendo especialmente a los más desfavorecidos, tanto como sea posible; y si utilizan las redes de conocimiento sobre las que se basa la sociedad para romper las antiguas barreras de la tribu, el clan y la élite, entonces la promesa de este nuevo siglo puede estar verdaderamente realizado. La emergente Sociedad Knowmad trae profundas oportunidades y responsabilidades públicas aún mayores.

Gary Hart
Kittredge, Colorado

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